Ni siquiera había llegado a la entrada cuando choqué con alguien. Tan fuerte que me tambaleé hacia atrás, con la mano apretada contra el pecho.
"¡Oh! ¡Mira por dónde vas!"
La voz era aguda. Fría. Tan aguda que me hizo estremecer. Levanté la vista y el mundo cambió de una forma para la que no estaba preparada.
Una mujer alta estaba frente a mí, con la compostura perfecta, como si hubiera salido de una revista. Ropa cara. Cabello impecable. Un rostro que podría haber pertenecido a una reina, exce