Las "tareas" resultaron ser una tortura psicológica diseñada para probar mi sumisión. Einar me hizo leerle poemas de guerra mientras él practicaba con la espada en el patio. Traté de no reírme cuando cayó varias veces por falta de destreza.
Verlo pelear me hizo notar cuán estúpida fui al enamorarme de él. Y Haldor tenía razón, Einar nunca fue digno de mí.
Entre otras de sus "tareas", me hizo sostener su toalla mientras él se secaba el sudor, demostrando lo inútil que es como Alfa, y como hombre