Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba de pie frente al espejo de cuerpo entero en mis aposentos de Vigía del Norte. La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por velas de sebo que parpadeaban nerviosamente, proyectando sombras largas sobre las paredes de piedra.
Entendí, mirando fijamente mi reflejo, que el arte de la guerra no se limita al acero y la sangre. A veces, la guerra es una gota de perfume en la mu







