Mundo de ficçãoIniciar sessão— ¿Esperas que te vuele por los aires y te haga daño? — preguntó apretando los dientes.
— N—no. — Lo negué. — ¡Esperando que hagas lo que te pide el cuerpo!
En ese momento sus ojos rojos me miraron llenos de deseo y duda, encontrándose inmediatamente después con mis labios.
Su deseo y toda la presión que sentía afloran, justo cuando su boca inunda mis labios con su lengua en







