Nathan no sabía cómo contentar a Mía, estaba realmente molesta porque él quería seguir adelante con el divorcio.
En ese momento, Mía entra en la cocina, en donde Nathan está preparando su postro favorito, en cuanto Mía siente el olor a chocolate y canela, sabe lo que su esposo está tramando, pero pasa directo a la nevera para buscar un poco de leche y, luego de beberlo, se va al jardín.
—Dalia, ¿qué más se puede hacer para contentar a una mujer? Tengo una semana tratando de que Mía vuelva a h