Nathan escucha la puerta abrirse, sonríe porque seguro Steven está preocupado por él, por ser la primera vez que se baña solo desde que despertó.
—Eres un maldito pervertido —dice divertido Nathan, sin ver quién ha entrado—, te dije que estaría bien.
—Soy yo…
—Mía… —ella se ríe, coge una toalla y camina hasta la entrada para esperarlo.
—Me alegra… no sabes cuanto me alegra verte así, de pie —siente ese nudo en la garganta y Nathan le sonríe. Sale de allí, con algo de vergüenza, pero luego r