Cuando Mía abre los ojos se queda mirando el techo unos segundos, deja escapar un suspiro largo y mira hacia el lado, en donde está ese vacío. Ni siquiera ella misma entiende ahora por qué no ha dormido con Nathan estas noches que lleva en casa.
Al inicio pensó que era lo correcto, para no presionarlo, para no imponerse como su esposa, porque para ella es obvio y un hecho de que es así, pero no para él que sólo siente cosas por ella, pero en realidad no recuerda nada.
Por otra parte, ese miedo