El primero en despertar es Nathan. Sin abrir los ojos puede sentir el cuerpo pequeño y cálido de Mía pegado al suyo, su trasero está pegado a su abdomen, volviéndolo de pronto un adolescente inexperto que no se puede controlar.
Aquella erección comienza a crecer, sin que él la pueda hacer algo para detenerla. Se niega a abrir los ojos, para alargar más ese momento, porque el aroma a jazmín y rosas de Mía es más delicioso de lo que su jardín podrá oler jamás en las primaveras por venir.
La cab