Mía baja las escaleras corriendo y se encierra en su habitación, dejando a Giovanna y Dalia sumamente preocupadas.
—¿Qué le habrá pasado a la señora? —pregunta Giovanna.
—No lo sé, supongo que habrán peleado otra vez —dice con un suspiro—. Yo no me voy a meter a ese cuarto, a menos que el señor me llame o baje.
Se quedan en silencio, mientras que Mía se deshace en un llanto angustiado, lleno de dolor. Se siente ultrajada, él estuvo a punto de vi0larla sólo porque la creyó una pvta. La habían