Luego de que todos se van a dormir, Mía se levanta a hurtadillas, se va a la cocina y comienza a registrar la alacena, buscando algo de comer.
Cierra los ojos, respira profundo y trata de calmarse.
«No lo hagas, Mía… comer de esa manera no solucionará tus problemas», le dice esa mínima parte cuerda, pero los acontecimientos del día la abrumaron tanto, que ahora tiene un ansia horrible y sólo puede acallarlo con comida.
Encuentra unos pocos snacks, saca pan, pollo y otros ingredientes más, se