Emir
Este momento parecía un sueño hecho realidad. Tenerla cerca de mí, besarla y tocarla era algo mágico. No hay marcha atrás, debo hacer lo posible por tenerla a mi lado, hacerla mi esposa sin importar las consecuencias. La amo, y nadie detendrá este sentimiento. Dejo de pensar en ella, al ver preocupación en su mirada.
—Emir, debo irme a casa. Hoy falté al trabajo y debo reportarlo —mencionó intentando sonar firme.
—Sí, tienes razón. Yo tenia una reunión. Te llevaré a casa—respondí, acercán