Mi madre está grave.
Eiza
Ya había pasado una semana desde que comenzaron a circular los videos en las redes sociales. Mientras los veía, mi esposo me observaba atentamente, hasta que finalmente habló, con un tono cargado de sarcasmo y celos.
—Ay, no me gusta ese tipo, ¿por qué te agarró ahí? —dijo frunciendo el ceño—Además es feo y flacucho, ni siquiera se compara conmigo.
—Cariño, solo es un video —le respondí, intentando restarle importancia.
—Bueno, digamos que sí, pero... ¿cómo una mujer tan hermosa como tú va