Me quieren ver muerta.
Eiza
Por fin sentía una paz que hacía tiempo no experimentaba. Tener en mis manos los papeles que confirmando que Emir y yo éramos los padres legales de Eleazar y de mi pequeña Aitiana me daba un alivio indescriptible. Era algo tan simbólico y poderoso para nosotros. Ese mismo día decidimos bautizarlos juntos, pidiendo a Dios que los protegiera bajo su manto. Durante la ceremonia, agradecí en silencio por la salud de mis hijos y por todas las bendiciones que habíamos recibido, a pesar de los ob