Luciano Moretti, es mi Padre.
Emir
No podía dejar de sonreír como un idiota mientras miraba mi móvil sin poner atención a la pantalla. El sabor de los labios de mi esposa aún estaba fresco en mi mente, y su aroma persistía en mi piel. Trataba de concentrarme en otra cosa, en las cifras, en los documentos, pero el eco de esos besos no me dejaba.
Con un suspiro, deslicé mis dedos por la pantalla, revisando una vez más las transacciones. Las ventas que mi hermana Erin y mi padre habían ejecutado me habían dejado casi en la rui