ISAAC
Mi corazón latía con fuerza, un ritmo inquieto que no podía controlar. Había escuchado que mi padre estaba en coma, sin ninguna reacción, y una tristeza pesada se posó sobre mí. Sentía una impotencia abrumadora; no había nada que pudiera hacer para ayudarlo. Era una situación difícil, una pesadilla que no parecía tener fin. Sin embargo, había algo más que ocupaba mi mente, algo que no podía dejar de pensar en ella. Eiza.
Estaba enamorado de ella desde hace tiempo, pero parecía que ni siqu