Emily huye de Nicolay. Él corre detrás de ella llamándola, buscando abordarla sin llegar a tocarla preferiblemente. Las lágrimas de ella nublan sus preciosos ojos y el corazón de él late a mil por hora haciendo errática su respiración. Se recrimina el estar tan cómodamente sentado en un sillón cuando ella, por escuchar su estúpida platica y ese comentario absurdo, se halla ahora en una situación que le causa riesgo a su hija. A su Tatiana.
—¡Emily por favor! —ella se detiene ahogada por el llan