El silencio dentro del despacho se torna desidioso, Nicolay Romanov no perdona una traición, pero en este momento no hay discusión. No puede matar a sangre fría a su suegro, aunque ya lo había desobedecido una vez al buscar a Vladimir Minsky. Sin embargo, ahora el caso es diferente porque juega a la traición con la mujer que quiere asesinar a Emily y no descansará hasta hacerlo a menos que, él mismo acabe con ella.
—Eso es traición —dice Dimitri, enfadado y preocupado a partes iguales —. Yo pue