Natalia.-
Mis piernas comenzaron a perder sus fuerzas, por suerte su brazo me sostenía por la cintura mientras que sus labios dejaban un camino de besos sobre mi cuello haciéndome perder la razón.
— Te deseo pequeña –El contacto de su aliento caliente sobre mi piel mientras susurraba aumentaba mi temperatura. –No sé si podré detenerme.
— No lo hagas, no te detengas Jacob –Supliqué girándome quedando frente a él, pegó su cuerpo al mío uniendo sus labios contra los míos, su beso era desesperado y