Natalia.-
— Uhm…No de verdad no hace falta, no puedo recibirle esto –Dije apenada al ver el precioso celular color rosa que ahora mi prometido me tendía.
— ¿Te sentirías mejor si te lo descuento de tu sueldo?
— Pues a decir verdad, sí
— Bien, ya tienes mi número registrado, te avisaré esta noche la hora en la que iré por ti a tu casa, tengo asuntos que resolver en la oficina, no puedo llevarte a tu casa.
— No hay problema ya hiciste mucho por mi hoy –Le sonreí sin mirarlo, cada vez que