Por extraño que parezca, a pesar de lo que esperaba de ella, Mailena no se desmaya por el miedo, o quizás es eso mismo lo que hace que permanezca tan alerta como un búho. Sea como sea, el terror en sus ojos se muestra claramente, pero su boca permanece silenciada, debido a la cinta que han puesto tanto sobre su boca como en la mía, y en nuestras extremidades, para que no podamos movernos. O bueno, en realidad, para que ella no pueda moverse. Yo no lo hago solo porque eso reventaría mi fachada.