Capítulo 28

Ojos grises me observan desde la lejanía, en una silueta obscura que no alcanzo a reconocer, aunque me resulta extrañamente familiar. De forma involuntaria, alzo mi mano para intentar alcanzarlo y, ese simple movimiento, me hace notar que llevo puesto algo que no había utilizado desde hace ya algún tiempo: el uniforme.

La manga negra elastizada se ajusta a mi muñeca y antebrazo perfectamente, de forma que prácticamente ni se nota q

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