Mundo ficciónIniciar sesiónSalvatore no protestó, parecía estar perdido en sus pensamientos. Unos pocos golpes incómodos se arrastraron entre ellos mientras su cerebro se desconectaba.
Finalmente, su esposo se aclaró la garganta embarazosamente.
—El viaje en auto a casa...
—¿Qué pasa con eso?
La admiración brilló en sus ojos.
—Estabas tratando de callarme mientras disuadías a tu abuelo.
—Por







