CAPITULO 34
Incluso las frías palabras que le dijo en aquel momento eran más como obligadas que por deleite de verla sufrir. — Gracias, de verdad tenía mucho frío, pero ¿Estará bien usted señor Jones?— El hombre de cabello corto y rubio claro sonrió dulcemente. — Si, estaré bien, estoy acostumbrado al clima en Maita, no es tan frío como crees y los inviernos son aún peores, esos si son bastante fríos. — Decía metiendo sus manos en las bolsas de sus pantalones frontales.
— Es la primera vez que