CAPITULO 19
Sin embargo, su enamorada concubina no lo vió como un gesto amenazante, todo lo contrario, ella se ruborizó de inmediato viéndolo fijamente. — Lance, tómame. — Susurró seductoramente.
El Rey la vió con una expresión de confusión y justo antes de que pudiera decir algo, alguien llamó a la puerta. — Su majestad, disculpe que interrumpa, pero tiene una nueva visita urgente. — Decía el mayordomo a su Rey.
Abril hizo un gesto de enojó de inmediato. — ¡No le atiendas! Yo llegue primero.