Narrado por Luna
Después de hablar con Alex, me quedé agitada y profundamente preocupada. Sus amenazas de venir a Sicilia a sacarme por la fuerza de la mansión, incluso mientras aún se recuperaba, eran un riesgo que no podíamos correr. Alex y sus hombres, debilitados y con pocas armas, no tendrían la menor oportunidad contra el arsenal de Alan. La desesperación llamó a mi puerta, pero intenté aferrarme a la positividad. Estaba allí por una razón: el dossier. Saldría de allí con él en las manos