Un golpe inesperado.
— ¿Quien se cree que es esa maldita mujer, para retarme y también se atrevió a dejar advertencias?
— Jefe si lo ordena ahora, vamos y la desaparecemos.
— ¿Crees que si fuera tan fácil yo no lo habría hecho? Esa mujer me tiene en sus manos. Estas carpetas me lo confirman. Lo que no entiendo es que si sabe tanto, por qué no me a acusado.
— Esa mujer debe querer dinero, si viera su casa, se nota que no tiene un solo peso.
— Necesito que la mantengan en la mira, no me puedo fiar. No ahí enemigo