Juan llega al otro día a su empresa, estaba todo golpeado y mordido, con su traje tapó las que pudo, pero los dolores eran muy fuerte, en cuanto entró a su oficina pidió agua para tomarse los calmantes que le habían indicado para el dolor.
¡tock! ¡tock! ¡tock!
— Pase. - Grita él poniendo los ojos blancos, por que acababa de llegar y no quería ser molestado.
— ¡Buenos días! ¿Como amaneció mi tío querido? - Se presenta Iris.
— Tuve un pequeño accidente y me siento adolorido, solo vine por uno