Ariam se estaba preparando para la cena, había seleccionado cuidadosamente un vestido elegante pero a la vez discreto. Mientras se observaba en el espejo, pensaba en los dobles intereses de Aurelio, mientras que ella no podía evitar pensar en cómo sacar provecho de su circunstancia y asegurar el mejor porcentaje para sí misma.
Ariam se colocó de lado para observar sus marcas. Las heridas en la espalda habían sanado de forma satisfactoria, casi volviéndose imperceptibles. La piel ya comenzaba a