Derek y Ariam salieron de la casa y se encontraron en la entrada, donde su Camaro negro estaba estacionado. Derek se acercó a ella y le abrió la puerta del auto con un gesto caballeroso. Ella subió al asiento del copiloto mientras no dejaba de admirar el vehículo deportivo, a pesar de haberlo conducido, todavía seguía quedándose fascinada.
Derek se sentó en el asiento del conductor, ajustó el retrovisor y encendió el motor. El sonido del rugido del motor hizo que Ariam sintiera una descarga de