—Habla de una maldita vez —gritó Ariam que seguía apuntando a la mujer.
La mujer entró en pánico al ver lo decidida que estaba la chica de atentar en contra de ella, lo veía en su cara, podía percibir que estaba dispuesta a lo que sea.
Derek no le quitaba los ojos de encima a Ariam, a pesar de que parecía un cervatillo asustado, tenía lo suyo, era de un espíritu fuerte y eso lo tenía gratamente complacido.
—Se la llevaron unos hombres —dijo la directora abruptamente.
—¿Quiénes? —Preguntó Ariam.