Al día siguiente, Regina se despertó de golpe y se sentó en la cama.
Tomó su celular para ver la hora. Ya pasaban de las ocho.
«¡Otra vez se me hizo tarde!»
Quiso levantarse, pero al ver la decoración del cuarto, recordó que ya había vuelto a casa. Ya no tendría que seguir al equipo de producción. A pesar de todo, comenzó a sentir nostalgia.
Se metió a bañar y, una vez lista, se vistió. Luego, corrió las cortinas y abrió la ventana. Una bocanada de aire fresco la recibió, y se estiró, sintiendo