—no pidas algo, de lo que estoy segura que no eres capaz de cumplir
—escuchá, no me agrada estar aquí, pero no tengo opción
—¡Lo sabía!— se cruza ella de brazos
—¿Qué carajos quieres?— Massimo está perdiendo la paciencia
—¡Solo te pedí que me hicieras respetar!
—pero... Tú también, debes tener carácter
—se supone que soy tu empleada, que tú eres el jefe, ¿Qué carácter le estás demostrando a tus empleados? ¿Acaso no tienes la autoridad suficiente para dar órdenes? ¿Entonces qué jefe quieres l