Mundo ficciónIniciar sesiónPaul sintió que una personita especial estaba dejando repetidas veces besos sobre su rostro y no había mejor manera que abrir los ojos de esa forma. Tan pronto había sido descubierto, comenzó a reír. La atrapó y comenzó a besar sus cabellos. Ella se retorcía entre risas. Definitivamente no existía mejor manera de comenzar la mañana.
La palabra se quedó distante en su cabeza al darse cuenta de que el reloj sobre la mesita de noche marcaba ya las diez de la mañana. No podía creer que s






