La noche había caído, Madelaine durmió una larga siesta, no se percató de la hora que era, no fue hasta entonces que la voz de Warrick la despertó. Desorientada, restregó sus ojos con pesadez. Parecía que todo lo que durmió no había sido suficiente, la chica aún tenía sueño, sin embargo decidió hacerle caso a su estómago que reclamaba por comida. Harrington , le tendió la bandeja con la cena, él mismo quiso traérsela, pues conociendo a la joven, sería capaz de seguir durmiendo largo y tendido,