—Eso diría yo de ti, señorita revoltosa —atacó Warrick.
—Podré ser revoltosa, un peligro andate o lo que sea. Pero al menos a mí no me miran todos como si me odian —señaló Madelaine refiriéndose a los presentes que veían a Warrick de forma despectiva.
Este chaqueó la lengua sin interesarle en lo más mínimo las malas miradas del resto.
—¿Quieres irte ya? —le preguntó a la joven al verla pasear la vista con aburrimiento por el gran salón.
—Estoy algo cansada, recoger uvas no es tan fácil que diga