El joven hizo otra oferta antes de que el anfitrión pudiera hablar. Davy entró en pánico. Se inclinó hacia el oído de Mark y susurró: “Sr. Tremont, ¿deberíamos continuar pujando? Estamos en la estimación ahora. Nos pasaremos del presupuesto si lo hacemos...”.
Mark entrecerró los ojos y asintió. Davy se secó el sudor frío de la frente y le lanzó una mirada furiosa al buscapleitos. Esto debería haberse terminado muy rápido. Si esto continuaba, tendrían que esperar a la siguiente ronda y podría te