El silencio cayó sobre Geralt. ¿Era así como tenía que ser? ¿No había sido ya lo suficientemente sádico todo lo que le había sucedido a Arianne?
Su falta de palabras, para Mateo, decía mucho sobre su convicción... o más bien, su vacilación.
“Ralt, no hay vuelta atrás para mí”, dijo Mateo. “Esta es la única vez que dejé de ser un buen chico; entiendes por qué, ¿no? Solo quiero que seamos ella y yo. Nosotros, juntos. Pero no puedo hacer que eso suceda de otra manera. ¡Es ella quien no quería dej