Ese día había calor, Liv sentía las gotas de sudor en su frente mientras caminaba se aquí para allá, buscando, llevando, ordenando y recibiendo las órdenes de Dorian.
Habían pasado varios días desde que se corrió el rumor de ella y Dorian. Y aunque poco a poco fueron calmandose las cosas, no fue como ella pensaba que pasaría una vez se acostumbran a verla con su jefe.
Aún de vez en cuando podía escuchar los murmullos a su alrededor cada que pasaba cerca de uno que otro empleado. Más sin embargo