Capítulo 104
El sonido del disparo me dejó sorda por un segundo, lo que me hizo reaccionar fue el ardor en la pierna.
Fue tan fuerte el quemonazo que lancé un grito de dolor. La sangre empezó a correr, mojando mi pantalón. Apenas podía mantenerme en pie. Clarisa tenía el arma todavía en la mano y me miraba con esa sonrisa malvada que me daba miedo
—Te cité para esto, Luisa —dijo con voz temblorosa, igual que su mano mientras sostenía el arma —. Para sacarte de en medio. Santiago será mío.
La ra