Durante toda la semana no tuve noticias de Armando, debía estar realmente muy enojado, para que no se comunicara conmigo, aún no entiendo como pudo molestarse tanto.
Yo continué con mi vida porque hasta ahora no habia necesitado de un hombre y podría seguir haciéndolo sin él.
Recibí una llamada de Sam, mi madre le habia contado lo que había pasado, hace una semana.
*- Hermanita, dímelo todo.
Yo suspiré afligida.
- Uy no va nada bien ¿,verdad?.
- No Sam, nada bien, . . . me pidió casarme con él