POV de Alison
Cerré de un portazo la puerta de la sala de entrenamiento, con el pecho agitado.
El sudor me corría por la espalda, mezclándose con el escozor de los cortes frescos que me habían dejado las restricciones encantadas. Todo eso, combinado con las palabras de Leo que aún resonaban en mis oídos.
“Vuélvete más fuerte, sin excusas”. Eso era lo que había dicho.
Habían pasado tres días y ahí estaba yo, entrenando como si mi vida dependiera de ello, porque realmente dependía.
Prácticamente