—¿Cómo estuvo la película?—preguntó Henrick esa noche.
La joven mujer, quien ya se encontraba en pijama, sintió una oleada de nervios que la atravesó a penas escucho la voz del hombre.
—Estuvo muy entretenida—contestó con una voz suave, como si lo recordará perfectamente. La realidad era, que ella no había prestado la más mínima atención a lo que transmitían los proyectores.
—¿Te divertiste?
Henrick se acercó y la tomó por la cintura, presa ante aquellos brazos masculinos, la mujer susurró: