—Isa.
Helena había entrado en la habitación de su hermana, encontrándose con la imagen de la joven mucho más animada. Eloísa se hallaba frente al espejo, cepillando su largo cabello con una mirada risueña.
La mayor rápidamente recordó lo que había visto más temprano en ese día y se animó a investigar, si esa era la razón de su alegría.
—¿Te sientes mejor?—preguntó con cautela.
—Sí, lo estoy—admitió Eloísa con voz arrepentida. Recordaba haber tratado muy mal a su hermana en los últimos días.