Alek Vólkov
—Y listo, eso sería todo —terminó de explicar Evan y lo miré de vuelta con cara de pocos amigos.
—La idea parece descabellada, pero creo que tienes razón —comentó Vlad a mi lado, logrando que lo mirase de vuelta.
Nos encontrábamos todos reunidos en el despacho de la mansión discutiendo sobre el maravilloso plan que Evan quería que llevaramos a cabo para poder traer a Dasha de vuelta a casa, sana y salva.
—¿Se están escuchando? ¿Cómo pretenden que me convierta en socio de un tipo