—¿Estoy en lo correcto?— se burló la voz de Lina a través del auricular.
Juan no mostró ningún remordimiento.
—En este momento, realmente no tienes la capacidad de enfrentarte a Jorge. Lo digo por tu bien.
—Guarda tus falsedades. Que él venga hacia mí con lo que tenga— respondió Lina.
La llamada se cortó abruptamente. Juan miró la pantalla que gradualmente se oscurecía, y en sus ojos parpadeó un atisbo de ira por ser rechazado.
¡Mujer tonta! ¡Veremos qué hace más tarde!
En ese momento, el