—¿Qué podemos hacer? Mañana temprano nos llevarán... ¿Será que nunca volveremos a ver a nuestras familias?
—No quiero morir. ¿Quién vendrá a salvarnos?— murmuró una de las chicas, acompañada de sollozos.
Al presenciar esta escena, Lina frunció el ceño, su corazón se apretó con fuerza. Nunca imaginó que en la sociedad actual todavía existieran situaciones tan oscuras. Su mirada siguió el sonido del sollozo.
Sin embargo, al siguiente segundo, se encontró con un par de ojos extremadamente sereno