—El abuelo sabe que has vuelto, y ordenó especialmente en la cocina que hicieran tus platos favoritos.
Lina mostró una leve hoyuelo en su rostro,
—¡Guau, soy tan afortunada!
—Eres una niña golosa— bromeó Valentín. Los dos hermanos continuaron charlando mientras subían al vehículo que la casa tenía preparado.
La finca Los Torres abarcaba varios miles de acres, y desde la pista de aterrizaje hasta la casa principal, el viaje en automóvil llevaba más de diez minutos.
Una vez en casa, los sirv