La sonrisa de Lina se curvó en una expresión astuta.
—¡Parece que al Señor Montalbán no le agrada mucho mi presencia!
Aunque hablaba de esa manera, sus pies avanzaron involuntariamente hacia la habitación.
Señor Montalbán no esperaba ser descubierto por Lina en ese momento, sintiéndose como si alguien lo hubiera agarrado por la cola, creando una escena algo incómoda. Sin embargo, siendo un astuto zorro viejo, recuperó rápidamente la compostura después de un momento.
—Señorita Torres, ¿de dó