—Lina, ¡rápido, arranca el coche!
Lina pisó el acelerador de manera decidida, y el vehículo plateado se desvaneció rápidamente de la vista de la multitud.
En el camino, Alberto sostenía su teléfono y no dejaba de revisar las tendencias, mostrándoselo ocasionalmente a Lina.
—Mira, alguien dice que eres mi enamorada de toda la vida desde que éramos niños.
—Y esta, dice que nos conocimos en Mauricio y fue amor a primera vista, como una llama ardiente.—
—Esta es aún más absurda, dice que eres u