—Lina, espera un momento...
Lina detuvo sus pasos, su tono claramente impaciente.
—¿Tienes algo más que decir, Señor Ramírez?
—Lina, yo...
Antes de que pudiera terminar de hablar, una voz familiar lo interrumpió.
—Juan, ¿qué haces aquí?
García parecía encantada, pero al instante siguiente, su expresión cambió al notar a Lina a su lado.
—¡Hijo, ¿cómo es posible que todavía estés enredado con esta mujer?! ¡Me estás matando de rabia!
Juan mostró su desagrado.
—Madre, esto es asunto mí